domingo, 14 de junio de 2015

TODO LO QUE TIENE UN PRINCIPIO, TIENE UN FINAL

The Gift ya tenía prólogo (si no sabes de qué hablo, consulta la entrada anterior), de modo que me hacía falta un epílogo. ¿A quién pedírselo? Sólo podía ser una persona: el Gran Paco. Vosotros diréis, ¿quién coño es ese? Pues yo os lo diré, es éste (link).
Vosotros lo conoceréis como J.F.Joya, pero yo, que lo conozco de verdad, lo llamo Gran Paco. ¿Por qué? Sólo tienes que hablar cinco minutos con él para descubrir que es un Grande de España. Por esta razón no puedo definirlo con ningún adjetivo. ¿Loco? ¿Genio? Ni siquiera se acercan. A falta de una comparación mejor he de decir de él que se trata de una fuerza de la naturaleza, qué digo, es una magnitud física básica como el tiempo o el espacio. El efecto mariposa, la deriva de los continentes, el mismísimo Big Bang son sólo minucias en comparación con el conjunto de sinapsis que se dan en el interior del cerebro del Gran Paco.
De esta guisa, echando un cafelillo con él, le digo: “nene, tienes que hacerme el epílogo del juego”. Él me responde: “¿quieres que te haga el epílogo del witchpunk?”, a lo que yo le contesto “el juego se llama The Gift, witchpunk es el género…”, y termina con un “que sí, que sí, que te escribo el epílogo del witchpunk”.
Sólo me pone una condición y es que no puedo leerlo hasta que el juego esté publicado. A mí, que me gusta un rolleo más que a un tonto un lápiz, me parece más que justo. De ahí que su epílogo haya sido el único apartado de mi libro que no he podido revisar. De hecho, no he sabido absolutamente nada hasta ahora, que el juego ya está en “las máquinas rotativas”.
Sin embargo, su aportación para con el universo del witchpunk ha sido mucho más profunda, y es que he tomado prestadas algunas de sus ideas para lo que he terminado llamando La Comuna de las Ideas.

Pero eso es otra historia.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada