lunes, 8 de junio de 2015

BUENO, PUES ESCRÍBEME EL PRÓLOGO

Según la recuerdo, la conversación ocurrió, coma arriba coma abajo, tal que así (corrígeme si me equivoco).

YO: Oye tío, ¿podías hacerme un favor?
OMAR: Depende. Dime.
YO: Estaba pensando que sería guay, ya que eres un “pro”, que testearas mi juego. Nada formal, solo alguna pachanguilla cuando te juntes con tus colegas a jugar.
OMAR: Lo siento colega, voy a ser papi en breve y ando más liado que la pata de un romano. Apenas juego a nada.
YO: Bueno, pues escríbeme el prólogo.
OMAR: No jodas, ¿el prólogo del juego?
YO: Claro coño. Nada formal, sólo cuando tengas un ratillo libre, sin prisas.
OMAR: Pero no querrás que te escriba un prólogo “buenrollista” para hacerte quedar bien y poner por las nubes el libro que has escrito, ¿verdad?
YO: Omar, si hicieras eso, no me servirías.

Y lo cierto es que ha terminado siendo sorprendentemente generoso en su valoración.
Cuando uno tiene un blog que se llama El Opinómetro y decide ponerle el subtítulo de “con ánimo de ofender”, es que sólo pretende decir las cosas como le parecen sin importarle un pito si te gustan o no. Eso esperaba de Omar y ha cumplido mis expectativas con creces. Así que me veo obligado a darle las gracias, desde aquí, por haberme hecho un hueco en su agenda (dominada por una recién estrenada paternidad), por haberse leído mi juego y por haber accedido a formar parte de él.

Ya sabes colega, cuando necesites que alguien te insulte, no dudes en acudir a mí. Yo siempre devuelvo mis favores ;). 

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